VILLANUEVA DE LA PEÑA (CANTABRIA)

 

Tierras arrasadas por el fuego, recorridas aceleradamente por hombres sin alma llevados por los juegos del diablo. Hadas dormidas que ofrecen sus bondades bajo la magia del solsticio de verano. Monstruosas hogueras para alejar el mal y rendir culto al Sol. La noche de Litha, la más corta del año, se presenta milenariamente como la fiesta pagana de apertura al estío, de quema de pesadumbres, de volátiles rituales en los que abrasar el mal.

 

La mitología aviva la noche con los Caballucos del Diablo; siete hombres que cabalgan sus caballos con forma de libelula arrasando campos con el fuego de su aliento. Siete hombres, con babas de oro, que perdieron su alma y que a su paso acaban con los tréboles de cuatro hojas que solo tendrá valor encontrar a los albores de la siguiente mañana.

Son horas de hadas en Cantabria, ni siquiera la Anjana, ninfa que se aparece para ayudar a la gente buena, puede enfrentarse a los temidos Caballucos.

A través de esta leyenda surge
CABALLUCOS DEL DIABLO UNO

Es tradición en Cantabria, en la mañana de San Juan, echarse al monte a buscar las flores del agua que nacen en lasfuentes y los tréboles de cuatro hojas brotados esa misma noche.
Pero resulta muy difícil, ya que durante la noche los Caballucos del Diablu se han dedicado, pues su misión y maldad les obliga, a destruir las flores del agua y tréboles que han encontrado para evitar que los mozos y las mozas los encuentren.

Si aun con todo algún afortunado encuentra la flor del agua, encontrará con ella el amor y la felicidad, mientras que quién en tal ocasión encuentre uno de estos raros tréboles, será afortunado con las cuatro gracias de la vida, una por cada hoja:
Vivir cien años, no sufrir dolores en el resto de la vida, no pasar hambre, aguantar con ánimo sereno toda desazón.

A través de esta leyenda surge la Caballucos del Diablo Trail Night.

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